Alimentos a los hijos: ¿Qué pasa cuando el dinero no llega?

¿Se puede reducir la pensión si el que tiene que pagarla tiene un nuevo hijo? ¿Y si se acuerda la custodia compartida? ¿Es posible dejar de pagar la manutención de los hijos? ¿Se puede forzar al pago de la pensión? ¿Qué puedo hacer si mi ex paga la manutención de nuestro hijo? Respondemos a éstas y otras preguntas a continuación.

 
reduccion de la pensión de alimentos
 

La pensión de alimentos, la manzana de la discordia

Ni las visitas, ni la custodia, lo que genera más tensión entre los padres es la pensión de alimentos. Y en concreto, su cuantía. El que tiene que pagar la pensión vive con el temor de que el custodio se esté dando la buena vida cenando gambas de lunes a domingo gracias a la pensión del niño y, al mismo tiempo, haciendo auditoria para poder asumir los gastos de la pensión, los de la hipoteca, los del nuevo alquiler, la letra del coche, la gasolina para ver al niño, etc. El que se queda la custodia hace números para poder mantener al niño con 180 € al mes. Parafraseando el anuncio:

Libros, 140 €, tenis nuevos, 35€, el jarabe para la tos 5 €, dar de comer al niño no tiene precio (porque le mandas a casa de la abuela, ¡qué remedio!) 

Mientras ambos padres tienen ingresos y pueden aportar para la manutención del niño todo está bien. Aunque ninguno de los padres esté contento con la pensión, el niño está vestido, tiene dónde dormir y no pasa hambre. El drama empieza cuando no hay de donde sacar dinero. En este artículo, nos enfocamos en aquellas situaciones en las que el padre obligado al pago de la pensión simplemente no tiene como pagar:

1. REDUCCIÓN DE LA PENSIÓN DE ALIMENTOS ¿EN QUÉ CASOS ES POSIBLE?

La cuantía de la pensión de alimentos se fija atendiendo esencialmente a dos circunstancias: las necesidades del niño y las posibilidades y recursos económicos de cada uno de los padres, aunque también se tendrán en cuenta otros factores como el patrimonio del hijo, el nivel de vida, o la Comunidad Autónoma de residencia.

Estas circunstancias, que se valoran en el momento de establecer la pensión, pueden cambiar a lo largo de la vida del hijo, ya sea por un aumento de sus necesidades -por ejemplo, cuando se acordó la pensión siendo el niño un bebé y llegada cierta edad se detecta que tiene necesidades especiales que la pensión fijada no alcanza a cubrir- o por un cambio en la capacidad económica de los padres, en concreto, del obligado a pagar la pensión. Cuando esto ocurre y el padre/madre obligado al pago de la pensión de alimentos deja de pagar porque carece de recursos económicos se plantean las siguientes preguntas: ¿Se puede dejar de pagar la pensión por falta de recursos? ¿Tener un nuevo hijo es motivo para reducir la pensión del anterior? ¿Se suprime la pensión si se acuerda la custodia compartida? A continuación analizamos los casos más comunes en los que se solicita la reducción de la pensión y la posición de nuestros tribunales al respecto:

a) Tener nueva descendencia

Es evidente que el nacimiento de un nuevo hijo supone un aumento de los gastos para el progenitor que tiene que pagar la pensión de alimentos. No es lo mismo alimentar a un hijo que a varios. Con el nacimiento de nueva descendencia, el padre / madre obligado al pago de la pensión se ve obligado a redistribuir los recursos económicos de los que dispone para poder mantener a sus hijos, uno de ellos bebé, lo que puede ser causa para solicitar la reducción de la pensión de alimentos. 

¿Se concede la reducción de la pensión en estos casos?

Para poder modificar la pensión de alimentos se necesita un cambio de circunstancias y, es evidente, que el nacimiento de un nuevo hijo es un cambio relevante.  Ahora bien, el nacimiento de un nuevo hijo no implica necesariamente una reducción de la pensión de alimentos del hijo anterior puesto que es posible que el padre /madre que paga la pensión pueda hacer frente a la manutención de ambos hijos. Si se solicita la reducción de la cuantía de la pensión por nacimiento de un nuevo hijo el juez va a valorar si realmente es necesario reducir la pensión para garantizar que ambos hijos tengan cubiertas sus necesidades. 

¿Qué valora el juez?

El juez tendrá en cuenta los recursos del progenitor que paga la pensión, pero también los de su nueva pareja, ya que la obligación de criar a los hijos es de ambos. Por ello, no concederá la reducción de la pensión cuando, aunque el progenitor tiene recursos limitados, su pareja dispone de capacidad económica suficiente para  la manutención del nuevo hijo. El juez valorará también los recursos que tiene el progenitor custodio y sus posibilidades de mantener al hijo si se reduce la pensión. 

En resumen, el nacimiento de nueva descendencia  puede servir como causa para solicitar la reducción de la pensión, pero solo se va a conceder si realmente es necesario para garantizar la manutención del nuevo hijo y es compatible con que el hijo que cobra la pensión siga teniendo cubiertas sus necesidades básicas.

b) Ampliación del régimen de visitas

Es habitual que con el paso del tiempo y a medida que los niños van creciendo, se aumente la frecuencia de las visitas, llegando incluso a establecerse regímenes de visitas muy amplios en los que el niño pasa casi tanto tiempo con el padre /madre que tiene el derecho de visitas como con el que tiene la custodia. Son muchos los padres que, en estas situaciones, solicitan una reducción de la pensión (o incluso su suspensión) alegando que el niño ya está bajo su cuidado gran parte del tiempo de tal manera que ya “le mantiene” en la parte que le toca.

Sin embargo, nuestro Tribunal Supremo no ha reconocido la reducción de la pensión de alimentos por el aumento del régimen de visitas. El razonamiento del Tribunal en una de sus últimas sentencias se basa en que la modificación del régimen de visitas incluyendo más días de visitas y pernocta del menor en el domicilio del no custodio, aunque es relevante en lo relativo a las relaciones familiares, no tiene suficiente relevancia a los efectos de la pensión de alimentos y de la necesidad que se pretende satisfacer con ellos, que no es otra que la manutención de los hijos. Sin embargo, esto hay que tomárselo con cautela, porque siempre dependerá de las circunstancias.

c) Cambio del régimen de custodia

Son muchos los padres que siguen creyendo que la modificación del régimen de custodia desde una custodia monoparental a una custodia compartida supone la supresión de la pensión de alimentos. Esto lleva a muchos padres a solicitar la custodia compartida, bien en el propio proceso de divorcio, bien a posteriori, no por su interés en ocuparse del hijo, sino con el fin de evitar pagar la pensión de alimentos. ERROR.

El régimen de custodia compartida no siempre supone la supresión de la pensión de alimentos. Los alimentos se conceden en función de las necesidades de los hijos y de las circunstancias de ambos padres. Es posible que con la custodia compartida esas necesidades de los hijos, en lo que a lo económico se refiere, se vean perfectamente cubiertas sin necesidad de establecer pensión alguna, pero también es posible que no. Por ello, hay que atender a las circunstancias concretas de cada caso y a las posibilidades de cada uno de los padres. Nuestros tribunales lo tienen claro, no se suprimirá la pensión cuando exista desproporción de ingresos entre los progenitores ni cuando alguno de los padres no perciba salario ni rendimiento económico alguno, aunque exista un cambio en el régimen de custodia.

d) Convivencia de la nueva pareja en el domicilio familiar

El Tribunal Supremo ha reconocido recientemente (Sentencia de 19 enero de 2017) la posibilidad de reducir la pensión de alimentos en los casos en que una tercera persona entre a convivir en el domicilio familiar. En el caso concreto se tuvo en cuenta que la pensión del hijo, que vivía en el domicilio familiar con su madre custodia, se había acordado incluyendo los gastos de la vivienda y de una empleada doméstica, que debían ser abonados por mitades por los dos padres. Sin embargo, a raíz de la mudanza de la nueva pareja de la madre a la vivienda, considera el Tribunal que esos gastos deben ser repartidos, pues la nueva pareja tiene también obligación de contribuir a los gastos de la vivienda y empleada doméstica, de los que se beneficia la nueva familia. Como consecuencia, se podrá reducir la pensión de alimentos para ajustarla a la nueva realidad.

Como en todos los demás supuestos, la reducción no va a ser automática y el simple hecho de que una persona (nueva pareja u otra persona) pase a convivir en el domicilio no es motivo suficiente para reducir la pensión, salvo, como ocurre en el supuesto analizado, que la cuantía de la pensión se haya fijado teniendo en cuenta gastos de la vivienda a los que ahora debe contribuir una tercera persona.

e) Pérdida de empleo

Perder el trabajo puede suponer para muchos padres un cambio total en su forma de vida y su capacidad económica, especialmente si el salario es su única fuente de ingresos. Los padres se encuentran en una situación en la que el pago de la pensión se les hace prácticamente imposible, bien porque no cobran ningún subsidio, bien porque lo que cobran no es suficiente para cubrir la pensión de alimentos y los demás gastos que pueda tener. En estos casos, lo único que les queda es solicitar una reducción de la pensión de alimentos, al menos durante el tiempo que dure la situación de desempleo. Nuestros tribunales suelen exigir que se cumplan los siguientes requisitos para conceder la reducción:

 

  • No tener ingresos o, si los tiene, éstos no son suficientes para el pago de la totalidad de la pensión y la satisfacción de los demás gastos que pueda tener (por ejemplo, gastos de hipoteca).
  • La situación de desempleo debe ser prolongada y estable. Esto quiere decir que para que se pueda conceder la reducción de la pensión, el obligado a pagarla tiene que llevar cierto tiempo en situación de desempleo y estar incierto sobre su futuro. No tendría sentido, por ejemplo, conceder una reducción de la pensión a alguien que ha estado dos semanas en el paro por parada del sector, pero es previsible que vuelva a reincorporarse.
  • Tiene imposibilidad real de pagar la totalidad de la pensión de alimentos. Con independencia de la pérdida de empleo, lo relevante es que no pueda pagar la cuantía de la pensión tal y como está establecida. Si puede pagarla porque tiene otros ingresos (incluso no declarados), ayudas, etc. no procede la reducción. Tal y como afirmaba la Audiencia Provincial de Sevilla en una sentencia del año 2015 no es compatible solicitar la pensión de alimentos y realizar “gastos en absoluto necesarios como un viaje a Euro Disney”.

Estos supuestos son los más comunes que se presentan en los tribunales, pero como sabemos, cada familia es un mundo y cada día aparecen supuestos nuevos solicitando la modificación de la pensión de alimentos, especialmente en esta época de crisis, en la que tantos padres se han visto en dificultades económicas para hacer frente al pago.

2. EL MÍNIMO VITAL: ¿SE PUEDE QUEDAR EL NIÑO SIN PENSIÓN DE ALIMENTOS?

Es de sobra sabido que los padres tienen la obligación de mantener a sus hijos, al menos mientras son menores. Esta obligación viene determinada por la condición de titular de la patria potestad (que en condiciones normales tienen ambos padres) y no depende de los ingresos o de la capacidad económica. Dicho de otro modo, los intereses de los hijos se anteponen a los de los padres y lo primordial es que los menores tengan cubiertas sus necesidades básicas, incluso si eso significa que el padre / madre que debe pagar la pensión de alimentos ve reducido su nivel de vida. Ahora bien, hay casos excepcionales, en que el progenitor simplemente no tiene ingresos y carece de patrimonio para mantenerse a sí mismo. ¿Qué ocurre en estos casos? ¿Es posible que el niño se quede sin pensión?

En situaciones en la que el progenitor obligado a pagar la pensión de alimentos no puede hacer frente al pago, bien porque no tiene ingresos, bien porque los que tiene no son suficientes, el Juez podrá acordar una reducción de la pensión de alimentos a lo que llamamos el “mínimo vital”.

¿Qué es el mínimo vital?

Mínimo vital es un término usado por los profesionales de derecho para describir aquellas pensiones de alimentos que se ven reducidas al mínimo imprescindible para cubrir las necesidades básicas de los hijos. El concepto del mínimo vital no se puede encontrar en ninguna ley, ya que éste sólo se refiere a las decisiones de los tribunales que, ante la precaria situación del progenitor que debe pagarla, ven como necesario re- establecer la cuantía de la pensión de alimentos hasta reducirla a unas cuantías muy bajas. Hablamos de cantidades que, dependiendo del caso, suelen rondar entre 100 – 150 euros mensuales.

¿En qué situaciones la pensión se puede reducir al mínimo vital?

Para que se establezca una pensión a este nivel el progenitor que debe pagar la pensión tiene que estar en una situación económicamente tan precaria que apenas puede asegurar su existencia (y a veces ni siquiera es capaz de esto). Hay dos situaciones típicas en las que hay posibilidad de reducir la pensión al mínimo: 

  • El padre / madre no tiene trabajo, ni otra fuente de ingresos o patrimonio que pudiera liquidar y tampoco tiene perspectiva de encontrar algún trabajo en el futuro previsible. A menudo no teniendo otras perspectivas, se ve forzado a vivir de ayudas y prestaciones públicas o de la caridad de los familiares y amigos.
  • El progenitor tiene una discapacidad o enfermedad grave, que no le permite generar ingresos o, en caso que los tenga, los necesita para el tratamiento de su enfermedad.

¿Por qué el padre que no se puede mantener a sí mismo sigue teniendo que pagar la pensión?

No hace falta “saber de leyes” para entender que la manutención de los hijos es la obligación principal de los padres. El interés del menor siempre está por encima del interés del padre, aunque esto signifique que éste se ve reducido a hacer su vida con 300 euros mensuales. Para establecer la  cuantía de la pensión, así como para aumentarla o reducirla, se ponderan los distintos intereses en juego, es decir, los intereses de ambos padres y las necesidades de los hijos. Pero el problema surge en aquellos casos en que el padre / madre obligado a pagar la pensión carece totalmente de medios de vida, de manera que le resulta imposible llegar a pagar este “mínimo vital” y ni siquiera tiene medios para mantenerse a sí mismo.

En rigor, ni siquiera se trata de un problema de ponderación entre intereses vitales concurrentes, porque con la pobreza absoluta no hay nada que ponderar.
ÁNGEL CARRASCO PERERA- El “MÍNIMO VITAL” ALIMENTICIO...

Teniendo en cuenta que reducir aún más la pensión llevaría a las situaciones absurdas e inhumanas: los padres se quedarían sin medios de vida y los niños podrían contar con unas cuotas ridículas que no cambiarían en nada sus situaciones, hay casos en los que no se forzara al progenitor al pago de la pensión, ni en su cuota mínima – lo que explicamos a continuación.

3. CASOS DE EXTREMA POBREZA: ¿SE PUEDE FORZAR AL PAGO DE LA PENSIÓN?

Los cambios socio-económicos de los últimos años generados, entre otros factores, por la crisis económica, han causado que los tribunales empezaron a reconocer situaciones de pobreza extrema o penuria económica como causas justas para la suspensión de la pensión de alimentos. La situación de pobreza extrema hay que entenderla como una imposibilidad real del pago de la pensión de alimentos por parte del obligado a pagarla, por carecer totalmente de ingresos y de patrimonio y no tener siquiera capacidad económica para mantenerse a sí mismo. Se trata de casos muy graves en los que el padre/ madre que debe pagar la pensión no tiene trabajo ni ingresos y está viviendo de la caridad de familiares o amigos o en situación de indigencia.

Criterios para suspender la pensión

  • Ausencia total de ingresos. El progenitor que tiene que pagar la pensión no tiene ingresos ni del trabajo ni de ningún otro tipo. El Tribunal va a valorar cualquier indicio de ingresos que se conozca, como puede ser que realice algún trabajo por los que reciba ingresos no declarados.
  • Ausencia de patrimonio. No tener dinero o propiedades que generen rendimientos. Si el progenitor tiene dinero en sus cuentas bancarias o alguna propiedad que le de ingresos o pueda vender para obtenerlos, no se suspenderá la pensión.
  • Situación de pobreza extrema del obligado a prestar los alimentos. Este es el requisito clave que permite la suspensión de la pensión de alimentos en favor de los hijos menores.
  • La suspensión ha de ser siempre algo temporal. Solo es posible suspender la pensión de alimentos por un tiempo limitado, hasta que las circunstancias del progenitor que debe pagarla mejoren.

¿Se suspende el pago de la pensión si el padre / madre se encuentra sin trabajo y sin derecho a subsidio por desempleo?

No, que el obligado a prestar los alimentos esté desempleado o que ya no tenga derecho a subsidio por desempleo no es razón suficiente para suspender la pensión. Que una persona se encuentre desempleada no implica en sí mismo que no perciba ingresos, ya que es posible que cobre algún otro tipo de pensión, tenga alguna propiedad que le de beneficios o realice algún trabajo del que obtenga ingresos no declarados.

¿Y qué pasa cuando no obtiene ingresos porque no quiere trabajar?

Del mismo modo, tampoco procederá la extinción cuando el padre/madre obligado a prestar los alimentos no perciba ingresos por su falta de interés en el trabajo o tenga ingresos no declarados (economía sumergida).

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Los tribuales anteponen el interés del menor al de los padres, y por ello, la suspensión de la pensión de alimentos, que siempre será temporal y limitada, solo tendrá lugar cuando el padre carezca totalmente de ingresos o de patrimonio por causas que no le sean imputables.  Además, no bastará con alegar la falta de trabajo o la ausencia de ingresos para que se suspenda la pensión, sino que habrá que acreditar que existe una verdadera situación de pobreza, lo que se deberá probar en el juicio.

Por último, hay que aclarar que la suspensión siempre tiene un límite temporal, es decir, no se suspende “para siempre” sino hasta que la situación económica del padre /madre mejore (por nuevo trabajo, cobro de una herencia, concesión de alguna ayuda…). Como excepción, a la luz de las últimas sentencias del Tribunal Superno, parece que es posible pedir la extinción de la pensión de alimentos cuando los hijos han cumplido la mayoría de edad. Eso sí, cumpliendo con los requisitos antes mencionados de encontrarse en situación de pobreza absoluta, ante la falta de ingresos y la ausencia de patrimonio alguno.

4. MI EX NO ME PAGA LA PENSIÓN ¿QUÉ PUEDO HACER?

Ya tengo la sentencia reconociendo la pensión de alimentos a favor de mis hijos ¿Y ahora qué? Como por desgracia saben bien muchos padres, que la sentencia reconozca una pensión a favor de los hijos no implica que ese dinero llegue a cobrar realmente, una cosa es la sentencia y otra, su ejecución.

Cuando la persona que tiene que pagar los alimentos no lo hace, ya sea porque no quiere o porque no puede, el progenitor que tiene la custodia se ve ante la difícil situación de tener que asumir todos los gastos derivados de la manutención de los hijos lo que en ocasiones genera situaciones no solo difíciles sino incluso imposibles de sostener. ¿Qué se puede hacer en estos casos? Veamos las distintas opciones:

  1. Solicitar la ejecución de la sentencia en el Juzgado. En los casos en los que el obligado al pago tiene fondos para hacer efectivos los pagos, pero simplemente intenta esquivarse, el problema puede resolverse solicitando al juzgado la ejecución judicial de la sentencia. Sin embargo, cuando el que tiene que pagar la pensión no tenga cómo satisfacer la deuda, la ejecución no dará resultados (obviamente, "de donde no hay no se puede sacar").
  2. Solicitar ayudas púbicas. La segunda opción consistiría en solicitar el pago de la pensión al Estado a través del Fondo de Garantía de Pensiones o a otros organismos públicos de las Comunidades Autónomas.
  3. Acordar con el padre que no paga la pensión que contribuya con su trabajo a disminuir los gastos del que tiene la custodia. Por ejemplo, una solución sería quedarse con el niño cuando el otro no puede, ahorrándose así los gastos de tener que dejar al con una niñera.

¿Cómo se pide la ejecución? ¿Qué posibilidades de éxito hay? ¿Quién puede pedir el pago de los alimentos al Fondo de Garantía de Pensiones? ¿Cuáles son los requisitos? ¿Hay otras ayudas? Todas las respuestas en este artículo.

 
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