Vivir en pareja tras el divorcio ¿cómo afecta a la compensatoria y a la pensión de alimentos?

¿Puede mi ex dejar de pagarme la pensión compensatoria si me voy a vivir con mi nueva pareja? ¿Y si no vivimos juntos? Si mi pareja se viene a vivir a casa conmigo y con mis hijos ¿Pueden dejar de pagarme los alimentos de los niños? Encuentra aquí la respuesta.

 
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Volver a convivir en pareja tras un divorcio

Tras una separación o un divorcio nos parece imposible la idea de volver a tener una pareja de nuevo. Nos centramos en los niños, en la casa, en adaptarnos a los cambios, tanto emocionales como económicos, en el proceso de divorcio. Si, el divorcio y todos los quebraderos de cabeza que vienen con él: la custodia, los alimentos, la compensatoria, la vivienda, los bienes comunes. Pero todo pasa. Y un día vuelves a tener pareja. Y decidís iros a vivir juntos. ¿Qué pasa entonces? ¿Qué consecuencias legales puede tener?

1. LAS CONSECUENCIAS RESPECTO DE LA PENSIÓN COMPENSATORIA

Tras el divorcio es habitual que uno de los cónyuges - normalmente la mujer que se ha dedicado a la casa y a los hijos- se encuentra en una situación de falta de estabilidad económica, bien porque no tiene ingresos, bien porque los que tiene no son suficientes para mantener el nivel de vida que tenía antes de la separación. En estos casos, lo habitual es que se acuerde fijar una pensión compensatoria a favor del cónyuge que se queda en una posición de desequilibrio económico tras el divorcio.

Aunque la pensión se puede acordar con un límite temporal determinado (por ejemplo, por dos años) o hasta que el beneficiario ya no la necesite porque ha superado la situación de desequilibrio (por ejemplo, porque se ha incorporado al mercado laboral), esto no es lo habitual. Normalmente, la compensatoria se fija con carácter indefinido y sin ningún límite de tiempo. Pero que la pensión se establezca por un tiempo indefinido no quiere decir que “dure para siempre”.

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La Ley contempla varias causas por las que se perderá el derecho a cobrar la pensión compensatoria, entre ellas, que el beneficiario vuelva a casarse. La razón de esta extinción es simple: con el nuevo matrimonio surge la obligación entre los cónyuges de socorrerse y ayudarse en todo lo posible, incluyendo las cuestiones económicas. Al formar una nueva familia ambos deberán ayudarse uno a otro en función de sus recursos y no sería justo cargar al ex cónyuge con la obligación de seguir abonando la pensión cuando el beneficiario ha formado una nueva familia. Además, en caso de nuevo divorcio, se podrá solicitar la pensión compensatoria al nuevo cónyuge.

Pero supongamos que no se casa. Supongamos que tiene una nueva pareja, que tiene una relación estable. Que la nueva pareja duerme en casa, que tiene su ropa en el armario, cepillo de dientes en el baño e invitan a comer a la familia los domingos. También ayuda con los niños, contribuye con los gastos y hace la compra. A ojos de todos viven como un matrimonio, sin embargo, no están casados. ¿Qué pasa entonces?

Dice el Código Civil “el derecho a la pensión se extingue por el cese de la causa que lo motivó, por contraer el acreedor nuevo matrimonio o por vivir maritalmente con otra persona". Respecto de los dos primeros supuestos no hay dudas: en primer lugar, la pensión se extingue si cesa la causa que la motivo, es decir, si deja de existir desequilibrio económico y, en segundo lugar, si el beneficiario de la misma se vuelve a casar. Pero ¿qué pasa si tiene una nueva pareja? ¿qué significa "vivir maritalmente con otra persona"? 

¿Puedo perder el derecho a la pensión compensatoria si tengo una nueva pareja?

El simple hecho de volver a tener pareja no es impedimento para seguir cobrando la pensión compensatoria. Lo que puede suponer la pérdida del derecho a la pensión es vivir “maritalmente” con esa nueva pareja. Tener un novio o salir con la chica del gimnasio durante tres meses no afectará a tu derecho. Para perder el derecho a cobrar la pensión compensatoria sólo se tienen en cuenta las relaciones realmente estables, comparables al matrimonio. Además, ten en cuenta que la pensión no se extingue de manera automática. Hay que solicitarlo al juez. 

¿Y si no vivimos juntos?

Aunque el Código Civil dice literalmente “vivir”, los tribunales no exigen una convivencia en sentido estricto sino más bien que se pueda probar una relación estable similar a la que tendría un matrimonio. Evidentemente, si la pareja ha decidido vivir bajo el mismo techo, la relación de pareja es estable, pero ésta también puede serlo cuando no exista convivencia.

Nuestros tribunales, atendiendo a la realidad social de nuestros tiempos y a las nuevas formas de relacionarse que tienen las parejas, considera convivencia marital a la relación de pareja mantenida de manera estable y con “vocación de permanencia”, sin necesidad de que convivan de manera permanente o en el mismo domicilio.

¿Cuándo se considerará que una pareja “vive maritalmente”?

Los tribunales vienen exigiendo que las parejas cumplan con los siguientes requisitos:

  • La pareja ha de ser estable. Las relaciones esporádicas, los amores de verano y los “nos estamos conociendo” no se consideran relaciones estables que puedan justificar la supresión de la pensión compensatoria.
  • La relación debe tener vocación de continuidad. En otras palabras, que sea una relación más o menos duradera y que, al menos a priori, parezca que hay intención de seguir la relación en el futuro. Esto, aunque es difícil de probar, se suele deducir del comportamiento de la pareja, si tienen planes de futuro, si se han comprado un coche, planean una boda, etc. Obviamente si la nueva pareja está de vacaciones en España y se va a volver a su país en un mes, la relación, en principio, no tiene vocación de continuidad y se trata de algo temporal.
  • Relación sentimental y exclusiva. Tiene que tratarse de una relación de pareja “similar al matrimonio”. Por lo tanto, con notas de fidelidad y exclusividad.
  • Apariencia de vida en común y de intimidad.
  • ¿Domicilio en común? A diferencia de lo que ocurría hace unos años, ahora nuestros tribunales no exigen que la pareja tenga un domicilio común ni que vivan juntos de manera permanente. Cada pareja puede adoptar la forma que mejor de relacionarse y llevar su vida que mejor le parezca, y no vivir juntos no es impedimento para que se trate de una relación estable, exclusiva y con miras de futuro.

Como se puede observar, los requisitos no son nada específicos y la valoración de los hechos le pertenece al juez, por lo que no es posible decir que nivel de cercanía constituye la pareja que "vive maritalmente”. Habrá que atender al caso concreto.

Entonces, ¿Puede mi ex dejar de pasarme la pensión alegando que tengo una nueva pareja estable?

No, como hemos dicho, la pensión compensatoria no se extingue de manera automática por el simple hecho de tener una nueva relación de pareja. El ex cónyuge que paga la pensión no puede decidir unilateralmente dejar de abonarla. Lo que debe hacer si considera que la nueva relación de pareja es “equiparable al matrimonio” es presentar una modificación de medidas en el juzgado solicitando la extinción de la pensión. El juez valorará las pruebas y decidirá si procede la extinción. El derecho a la pensión compensatoria solo se perderá si en el juicio se puede probar la relación de pareja. Mientras esto no ocurra, debe seguir abonándola.

¿Qué se puede usar como prueba en el juicio?

Para que pueda acordarse la extinción habrá que probar que la relación de pareja puede considerarse como "convivencia marital” o lo que es lo mismo, que la pareja vive y se relaciona como si se tratase de un matrimonio. A modo de ejemplo, estos son las “señales” que servirán para acreditar la relación de pareja estable:

  1. Convivir en la misma casa
  2. Contribución de la nueva pareja a los gastos del hogar o pago a medias
  3. Tener una economía común o bienes en común (por ejemplo, haberse comprado un coche)
  4. Comportarse como pareja estable en público (acudir a eventos, a bodas, salir a cenar, ir juntos a hacer la compra…)
  5. Existencia de relaciones íntimas. Normalmente es muy complicado probar que existen relaciones íntimas ya que, por lo general éstas se producen en la intimidad (afortunadamente). Sin embargo, existen casos en que se puede “deducir” de las circunstancias, por ejemplo, si existe un embarazo o han tenido un nuevo hijo.
  6. Relación habitual de la nueva pareja con los hijos del otro: les recoge en el colegio, hacen actividades juntos, los niños tratan a la pareja como un miembro de la familia, etc

No es necesario que se den todos estos indicios, que hemos enumerado solo a modo de ejemplo, y evidentemente será válida cualquier prueba de que existe una relación estable para que el juez pueda acordar la extinción de la pensión.

¿Y qué pasa si se deja de convivir antes del juicio?

Cuando llega la demanda de modificación de medidas en la que el ex cónyuge solicita la extinción de la pensión, muchas parejas, ante el temor de que el beneficiario pierda la pensión deciden dejar de convivir. Sin embargo, esto no evita la pérdida del derecho a la pensión. Los tribunales solo van a tener en cuenta el momento en que se inició la convivencia del beneficiario de la pensión con su nueva pareja, aunque hayan dejado de vivir juntos durante la tramitación del proceso.

Como ves, tu decisión de entrar en una nueva relación no es algo que sólo afecte a tu vida emocional, puede tener también consecuencias económicas. Cuando tú y tu nueva pareja decidís avanzar en vuestra relación formalizándola o compartiendo la misma casa, asumes el riesgo de perder la pensión compensatoria. El hecho de que exista la posibilidad de perder la pensión no debería impedirte tener nuevas relaciones, pero deberás tenerlo en cuenta para que las decisiones que tomes estén informadas y no te lleves sorpresas.

2. LAS CONSECUENCIAS RESPECTO DE LA PENSIÓN DE ALIMENTOS DE LOS HIJOS

La obligación de los padres de contribuir a la satisfacción de los alimentos de los hijos se basa en las relaciones paterno-filiales. Esta obligación corresponde a los padres por mandato de la propia Constitución que establece que “Los padres deben prestar asistencia de todo orden a los hijos habidos dentro o fuera del matrimonio, durante su minoría de edad y en los demás casos en que legalmente proceda” y es independiente de si los progenitores se encuentran casados, separados o divorciados.

Teniendo en cuenta lo anterior no parece posible que la pensión de alimentos a los hijos pueda verse afectada por la convivencia de uno de sus padres con una nueva pareja. Sin embargo, el Tribunal Supremo ha reconocido recientemente la posibilidad de reducir la pensión de alimentos en los casos en que una tercera persona entre a convivir en el domicilio familiar, pero ¡ojo! solo en un supuesto muy concreto: cuando la cuantía de la pensión se haya fijado incluyendo los gastos domésticos de los que se va a beneficiar la nueva familia.

¿Cuándo se puede solicitar una modificación de la pensión por convivencia de la pareja en el domicilio?

De momento, el único caso que ha sido reconocido por los tribunales es aquel en que la cuantía de la pensión de alimentos a los hijos se haya fijado incluyendo los gastos de la vivienda u otros relacionados.

En el caso visto por el Tribunal Supremo en la Sentencia de 19 de enero de 2017, se analizaba la pensión de alimentos a cargo del padre y a favor del hijo que se había establecido en la sentencia de divorcio años atrás. El importe de la pensión se había fijado incluyendo los gastos de la vivienda familiar -en la que quedaban residiendo el hijo la ex mujer-  y los de una empleada del hogar. Al entrar a convivir en la vivienda la nueva pareja de la madre, el padre solicitó una reducción de la pensión y el Tribunal le ha dado la razón argumentando que no sería justo para el padre seguir pagando por unos gastos de los que se beneficia la mujer y su nueva familia, pues supondría un perjuicio para éste.

Así, por razones de justicia, que la nueva pareja entre a convivir en la vivienda puede ser causa para modificar la cuantía de la pensión de alimentos de los hijos. Más aún si tenemos en cuenta que proporcionar al hijo una vivienda forma parte de la obligación de alimentar a los hijos y que esta obligación, corresponde a ambos padres y no solo al que paga la pensión de alimentos.

Por último, aclarar que como siempre que hablamos de derecho de familia, habrá que estar al caso concreto. El hecho de que la nueva pareja entre a convivir en el domicilio no es motivo suficiente en sí mismo para reducir la pensión de alimentos de los hijos, sino que habrá que valorar las circunstancias particulares de cada caso.

 
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