¿Cuál es la diferencia entre separación y divorcio?

¿Cuál es la diferencia entre divorciarse o  separarse? ¿Qué es mejor? ¿Qué consecuencias tiene? 

 
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¿Divorciarse o separarse?

En el lenguaje coloquial hablamos indistintamente de separación y divorcio. Usamos expresiones como "está separado" en contraposición a "está soltero" para referirnos a personas que han roto su relación de pareja, o "me voy a separar" cuando en realidad queremos decir "me voy a divorciar", pero ¿Sabes realmente qué diferencia la separación del divorcio? Hoy te lo contamos:

1. RUPTURA DEL VÍNCULO MATRIMONIAL

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La principal diferencia entre la separación judicial y el divorcio está en la ruptura del vínculo matrimonial que une a los cónyuges. Como es sabido, cuando dos personas casadas se divorcian, se disuelve la unión que existía entre ellos y a partir de ese momento dejan de estar legalmente unidos y tienen plena libertad para volver a contraer matrimonio. En otras palabras, dejan de estar casados y pueden volver a casarse con quien deseen.

Con la separación, en cambio, los cónyuges siguen estando casados ya que no se disuelve el vínculo matrimonial y, por tanto, ninguno de los dos puede volver a casarse de nuevo con otra persona. Podríamos decir que mientras que el divorcio es una solución definitiva que anula el matrimonio y rompe la unión legal entre los cónyuges, la separación es una medida temporal que deja el matrimonio en "suspensión", pero no lo disuelve, dejando abierta la posibilidad de que los cónyuges se reconcilien y vuelvan a empezar una vida juntos.

2. POSIBILIDAD DE RECONCILIACIÓN

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La posibilidad de reconciliación es otra de las diferencias la separación judicial y el divorcio. Como veíamos en el punto anterior, con la separación los cónyuges siguen estando legalmente casados y, por tanto, pueden reconciliarse y volver a darse una oportunidad. En ese caso, sólo tendrán que comunicarlo al Juzgado para dejar sin efecto la separación. A partir de ese momento volverán a considerarse un matrimonio en los mismos términos que antes de la separación. 

Esta opción de reconciliación no es posible en el divorcio. Cuando la pareja ha obtenido una sentencia de divorcio ya no existe ningún vínculo legal entre ellos por lo que si quieren volver a ser un matrimonio deberán casarse de nuevo. 

3. LA PENSIÓN COMPENSATORIA 

En ambos casos, separación y divorcio, es posible pactar en el convenio regulador o solicitar al juez que se fije una pensión compensatoria a favor de uno de los cónyuges.

En la práctica, sin embargo, es más habitual fijar pensión en los casos de divorcio que en los de separación. Esto suele ocurriraporque durante la separación los cónyuges siguen albergando una esperanza de reconciliación (al menos teórica) y en muchos casos mantienen sus cuentas bancarias en común o se ayudan económicamente sin necesidad de una resolución judicial de por medio. Sin embargo, la fijación de pensión compensatoria puede tener consecuencias muy importantes si uno de los dos cónyuges fallece y el otro quiere solicitar la pensión de viudedad, como te explicamos a continuación.

4. LA PENSIÓN DE VIUDEDAD

Las diferencias entre separación y divorcio también pueden tener sus consecuencias a la hora de solicitar la pensión de viudedad por muerte de uno de los cónyuges en dos supuestos:

  • Cuando los cónyuges se habían reconciliado

Para que se conceda el derecho al cobro de la pensión el cónyuge sobreviviente debe poder acreditar que estaba casado con el fallecido y no separado en el momento de la muerte y, además, que el matrimonio tuvo una duración mínima de un año. 

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En el caso de separación, como hemos dicho, el vínculo matrimonial no se disuelve sino que se "suspende" durante un tiempo dejando abierta la posibilidad de que la pareja se reconcilie. Por ello, si los cónyuges deciden reconciliarse bastará con que lo comuniquen al Registro Civil para que vuelva a existir derecho a percibir la pensión de viudedad. Además, como el matrimonio nunca se disolvió, se cuenta todo el tiempo de matrimonio a la hora de calcular la pensión. En el divorcio, en cambio, si los ex cónyuges se reconcilian una vez divorciados y deciden volver a casarse entre ellos, no se computará el tiempo del matrimonio anterior a los efectos de obtener la pensión de viudedad y habrá que empezar a contar de nuevo desde la fecha del nuevo matrimonio.

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    • Cuando el separado/ divorciado percibía pensión compensatoria

    Tanto en el caso de separación judicial como en el de divorcio, se reconoce el derecho a percibir pensión de viudedad a aquellas personas separadas o divorciadas que percibián una pensión compensatoria antes de la muerte de su ex pareja. Si se trata de mujeres víctimas de violencia de género, podrán percibir pensión de viudedad aunque no tuvieran reconocida una pensión compensatoria. 

    5. LOS BIENES GANANCIALES

    Como indica el Código Civil, con el divorcio se extingue "de pleno derecho" la sociedad de gananciales. A partir de ese momento, todos los ingresos que cada uno de los ex cónyuges obtenga le perteneceran a él exclusivamente, al igual que los gastos y deudas. Esto significa que, al margen del dinero y las propiedades que existan en común que habrá que repartir en la liquidación de gananciales, todo lo que ingrese o gaste cualquiera de los miembros de la ex pareja queda desvinculado del otro. En el caso de separación, en cambio, esto no ocurre de manera automática, aunque los cónyuges sí que pueden pactar en el convenio regulador la disolución y liquidación de la sociedad.

    3. Separación y Divorcio: las cinco cosas en común

    1. Cualquiera puede solicitarlo. Tanto la separación como el divorcio se pueden solicitar por ambos cónyuges conjuntamente o por uno solo de ellos (con o sin el consentimiento del otro) una vez que hayan transcurrido, al menos, tres meses desde la celebración del matrimonio. 
    2. No hace falta justificar la causa por la que queremos separarnos o divorciarnos y es irrelevante quién "tenga la culpa" de la ruptura.
    3. Se debe hacer un convenio regulador. En ambos casos se debe elaborar un convenio regulador para fijar las medidas que van a regir tras la separación: ¿Quién se queda con la casa? ¿Quién se hace cargo de la hipoteca? ¿Cual sera la manutención de los hijos? , etc.
    4. Se anulan los poderes que uno y otro cónyuge se hayan otorgardo. Es frecuente, sobre todo en matrimonios que llevan muchos años casados, que uno de los cónyuges haya otorgado al otro un poder notarial para actuar en su nombre y poder vender o administrar fincas u otros bienes. Tanto en el caso de divorcio como en el de separación judicial, estos poderes se anulan y deja de ser válida cualquier transacción hecha en nombre del otro. Ojo, es importante tener presente que esto solo ocurre en el caso de separación legal, es decir, cuando los cónyuges solicitan al Juzgado la separación, pero no si simplemente se separan de hecho sin regularizar la situación. En caso de que los cónyuges empiecen a hacer vida separada, pero sin acudir al juez todos los poderes siguen vigentes y, en principio, el cónyuge que tiene el poder puede seguir actuando en nombre y representación del otro.
    5. Se pierden los derechos hereditarios. Tanto en el caso de separación como en el de divorcio se pierde el derecho a la legítima y a ser heredero en ausencia de testamento. 

    3. Divorcio o separación ¿Qué es mejor?

    La realidad actual hace que la separación judicial se haya convertido en una figura que, salvo excepciones, solo supone un perjuicio económico para los cónyuges, pues deben gastar dos veces en abogados y procuradores, una para separarse y otra para divorciarse posteriormente.

    Antes de la reforma del Código Civil en el año 2005 era obligatorio solicitar la separación como paso previo para el divorcio y los cónyuges que deseaban divorciarse debían permanecer separados un tiempo antes de poder solicitar definitivamente el divorcio. Actualmente esto ya no es así y el divorcio se puede pedir en cualquier momento por cualquiera de los cónyuges, sin necesidad de acreditar que han permanecido separados durante un tiempo y sin tener que solicitar previamente separación juidicial. Como consecuencia de ello, la figura de la separación (judicial) ha caído en "desuso": las parejas que no quieren estar juntas solicitan directamente el divorcio y, los que desean separarse un tiempo pero contemplan la posibilidad de darse una segunda oportunidad simplemente se separan "de hecho" para luego retomar la relación o divorciarse definitivamente.

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    No obsante, la separación judicial puede ser una buena solución para aquellas parejas que han permanecido muchos años casadas y, aunque no atraviesan un buen momento y contemplan divorciarse, no quieren dejar a su cónyuge en desprotección si fallecen o les ocurre algo, ni perder los derechos adquiridos tras tantos años de matrimonio, por ejemplo, respecto a la pensión de viudedad.

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