Mi hijo ya es mayor de edad ¿Qué pasa con la pensión?

¿Se extinguen los alimentos cuando el hijo es mayor de edad? ¿Cuándo termina la obligación de pagar alimentos a los hijos? ¿Hay que seguir pagando la pensión si el hijo tiene un trabajo? ¿Qué hacer ante el impago de la pensión?

 
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 Alimentos a los hijos mayores de edad

Son muchos los padres que temen el día en el que los hijos cumplan los dieciocho años. No me refiero solo al temor que despierta la visión del niño, que “aún hace tres días no sabía vestirse solo”, saliendo de casa para no volver, sino a un "miedo" mucho más prosaico, más real: ¿Qué pasará ahora con la pensión de alimentos?

Muchos padres, en toda esta experiencia de divorcio, aprenden todo lo que se puede saber sobre derecho de familia y la pensión de alimentos a los niños, controlando perfectamente bien que gastos están incluidos en la pensión y cuales extraordinarios, cómo reclamar en caso de impago o como modificar la pensión de alimentos. No obstante, la mayoría de los divorciados con niños solo tiene una noción vaga sobre qué ocurre cuando el hijo alcanza la mayoría de edad. Nuestro derecho trata diferente los alimentos que tienen que prestar los progenitores a sus hijos cuando éstos son menores de edad y cuando cumplen los dieciocho. De todas estas diferencias y qué esperar cuando tu hijo se hace adulto aprenderás en este artículo.

1. ¿SE ACABAN LOS ALIMENTOS AL CUMPLIR LOS DIECIOCHO AÑOS?

El Código Civil no establece la edad concreta a partir de la cual se debe se entiende extinguida la pensión alimenticia, sino que estipula que la obligación de alimentos a los hijos se ha de mantener no solo durante la menor edad de éste, sino aún después, "cuando no haya terminado su formación por causa que no le sea imputable".

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Por razón de la actual situación social, la pensión de alimentos a los hijos no se podía limitar al periodo “mágico” de los dieciocho años. Quien ha superado esa edad sabe que la vida no cambia automáticamente el día del cumpleaños y nadie se hace espontáneamente independiente al llegar a la mayoría de edad. Al contrario, la mayoría de los jóvenes a esas edades, y salvo algunas excepciones, siguen siendo económicamente dependientes de sus padres, bien porque aún no han concluido su formación, bien porque no tienen un trabajo estable. Y esa falta de independencia es, justamente, la razón por la que no se priva a los hijos de la pensión en determinada fecha.

No obstante, desde que el hijo cumple la mayoría de edad, su derecho a la pensión de alimentos deja de tratarse igual que el de los hijos menores. Las principales diferencias que caracterizan a la pensión a mayores de edad son:

  • no es incondicional: debe acreditarse la situación de necesidad sin que se la presuma, como en caso de menores de edad;
  • no se puede establecer de oficio por el juez: en el caso de que el hijo ya sea mayor de edad en el momento en que se produzca el divorcio, el juez no podrá acordar la obligación de pago de alimentos a cargo de ninguno de los progenitores si no se pide expresamente en el procedimiento. A diferencia de la pensión de alimentos de los hijos menores, que el juez puede y debe acordar aunque no sea solicitada por los padres, la pensión del mayor de edad no es preceptiva y, por tanto, no se establecerá si nadie la solicita;
  • puede tener un contenido más limitado que los alimentos de los hijos menores: con la pensión a mayores de edad ya no se pretende mantener el nivel de la vida que haya mantenido la familia, por lo que su cuantía puede ser muy reducida pudiendo llegar a  reducirse al mínimo imprescindible;
  • se extingue cuando concurran determinadas circunstancias: falta de necesidad.

Así, mientras que la pensión siempre será obligatoria en caso de los menores, los alimentos a los mayores de edad sólo serán aplicables respecto de los hijos que cumplan determinados requisitos.

REQUISITOS PARA LA PENSIÓN DE ALIMENTOS A LOS HIJOS MAYORES DE EDAD

Los hijos mayores de edad solo tendrán derecho a la pensión de alimentos cuando se cumplan los siguientes requisitos:

  • Convivan en el domicilio familiar. La convivencia con uno de los progenitores es lo que da a éste la legitimación para reclamar los alimentos para el hijo (como progenitor responsable de su manutención). La situación de convivencia también es una prueba de que el hijo no goza de independencia y no puede cubrir sus necesidades económicas por sí mismo. En el caso de los hijos que estudian fuera de casa, éste requisito se sigue considerando cumplido, ya que sólo reside fuera en periodos lectivos pero la casa del progenitor sigue siendo su domicilio.
  • No hayan terminado su formación. El hijo sigue formándose y sus resultados académicos son, como mínimo, medios. Lo relevante es que se pueda probar que no hay falta de interés o de aplicabilidad en los estudios, más allá de las notas. No obstante, cuando el hijo tiene pésimas notas, repite curso o ni siquiera va a clase, es un indicio de que no se aplica suficiente en sus estudios, lo que puede justificar la pérdida de la pensión.
  • No tienen ingresos propios suficientes para su independencia económica. Cuando el hijo mayor tiene ingresos suficientes para independizarse la pensión de alimentos no tiene razón de ser. Esto no significa, por otra parte, que cualquier ingreso que obtenga sea razón suficiente para cortar el pago de la pensión. Si el hijo realiza trabajos de fin de semana o en periodos vacacionales que le dan ciertos ingresos, no por ello perderá la pensión, puesto que dichos ingresos pueden no ser suficientes para que sea económicamente independiente.

2. ¿CUÁNDO FINALIZA LA OBLIGACIÓN DE PAGAR ALIMENTOS A LOS HIJOS MAYORES DE EDAD? CAUSAS DE EXTINCIÓN DE LA PENSIÓN

Hemos establecido que la pensión no se extingue alcanzada la mayoría de edad por el hijo, pero, como es evidente, la pensión de alimentos no se puede abonar eternamente. El sentido de la pensión es proporcionar al hijo los medios necesarios para cubrir sus necesidades básicas mientras es menor de edad y, aún cuando es mayor,hasta que pueda terminar su formación y encontrar un trabajo que le permita independizarse.

¿Por qué se extingue o disminuye la pensión de alimentos?

La regla general es que la pensión se mantiene mientras dure la situación de necesidad del hijo. El problema se plantea a la hora de determinar cuándo estamos aún ante una situación en la que se necesita la pensión, es decir, en la que hay una verdadera necesidad. 

El principal requerimiento para mantener la pensión es que la necesidad de seguir obteniéndola no sea resultado de mala conducta o falta de aplicación en el trabajo por parte del hijo. Por otra lado, también hay que valorar la capacidad económica del progenitor de soportar la carga de la pensión. Por último, ambas valoraciones tienen que estar hechas por un juez, por expresa solicitud en un procedimiento de modificación de medidas. Los requisitos para que se extinga la pensión son:

  1. Falta de necesidad del hijo o, de existir necesidad, ésta ha sido provocada por el propio hijo con su conducta o falta de aplicación al trabajo
  2. Insuficiencia de medios del progenitor obligado al pago
  3. Resolución judicial decretando la extinción de la pensión
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2.1 Situación del hijo y la necesidad de recibir alimentos

El Código Civil señala que la obligación de dar alimentos cesa cuando el hijo pueda ejercer un oficio, profesión o industria. La interpretación literal nos llevaría a la conclusión de que cualquiera que acabe sus estudios, con una titulación que les dé un título válido para ejercer algún trabajo, no debería percibir los alimentos, pues está en condiciones de obtener ingresos por sí mismo. No obstante, todos sabemos que, en la práctica, eso no siempre ocurre.

Por razón de las altas tasas de desempleo juvenil que se han producido en los últimos años, unido al aumento de jóvenes que realizan estudios universitarios en comparación con unas cuantas décadas atrás, los tribunales han hecho una interpretación flexible del criterio contenido en el Código. Según las aclaraciones del Tribunal Supremo se entiende que la obligación de abonar alimentos perdura hasta que los hijos alcancen, no solo la posibilidad de ejercer un oficio o profesión, sino suficiente capacidad económica para mantenerse a sí mismo. Ahora bien, para que pueda mantenerse el derecho a percibir la pensión de alimentos no basta con carecer de ingresos suficientes, sino que además, es necesario que la falta de capacidad económica no sea causada por la conducta del propio hijo y a su falta de aplicación al trabajo o a los estudios. Serían un ejemplo de esta conducta los llamados "ninis", jóvenes que no realizan estudios ni buscan trabajo alguno o aquellos que repiten curso una y otra vez.

¿Qué valora el juez para determinar si existe necesidad?

En los procedimientos en los que se insta la extinción de los alimentos, los jueces tendrán en cuenta varios factores para poder determinar si existe necesidad real y en qué medida es posible "responsabilizar" al hijo por esta situación. Los principales factores a considerar son: la edad del hijo, su profesión y su formación. Estos factores se analizan conjuntamente y en relación con otras circunstancias que puedan concurrir en el caso concreto, por lo que es imposible determinar con exactitud cuando debería cesar la obligación de pagar alimentos al hijo mayor de edad. No obstante, a continuación intentaremos analizar los casos más típicos en los que los tribunales han acordado la extinción la pensión.

    Conductas del hijo mayor de edad que pueden determinar la extinción de la pensión de alimentos:

  • Falta de aprovechamiento de la formación. Como regla general, los hijos están aún formándose para obtener la posibilidad de entrar al mercado laboral, deben seguir manteniendo la pensión. ¿Pero qué pasa cuando reiteradamente no aprueban los exámenes o repiten curso tras curso? En estos casos, se entiende que no procede continuar el pago de la pensión. No se puede pues, esperar que los padres hagan más esfuerzo en que el hijo tenga una formación que el que hace el propio interesado.
  • Cambios de tipo de formación. Cuando p.ej. un estudiante de psicología decide cambiar de carrera e inscribirse a curso de maquillaje, los juzgados entienden que no aprovecha la educación que se le aseguró hasta entonces, por lo que no tiene que obligarse a los padres a pagar su siguiente “capricho”. Esto no ocurre en situaciones en las que las carreras tienen un vínculo estrecho, un claro ejemplo puede ser la carrera de Derecho seguida por el máster en abogacía, ya que por cómo está legislado el ejercicio de la profesión de abogado, la primera no tiene mucho valor sin la siguiente.
  • Carreras interminables. A pesar de lo dicho en el anterior apartado, no en todos los casos en que los hijos siguen una carrera con buenos resultados se consideran necesitados de la ayuda por parte de sus progenitores. Los tribunales pueden acordar la extinción de la pensión a los hijos, aún contando con buenas calificaciones, en aquellos casos en que los hijos no terminan nunca la cadena de carreras, cursos y oposiciones. Aunque formalmente no existe ningún tope de edad para percibir la pensión de alimentos, la observación de las sentencias resueltas en los últimos años en España, indica que llegada la edad de 25 años se espera que los hijos tengan su formación acabada y sean independientes. En el caso de opositores, los tribunales suelen entender que existe la necesidad de la pensión hasta los tres años de intentos de superación del examen.
  • Acceso al mercado laboral casi uniformemente significa que el hijo ya no debe percibir la pensión. Si el trabajo o actividad económica que desempeña le permite ser independiente económicamente, debe instarse la extinción de la pensión. Algunos juzgados declaran que el acceso de los hijos mayores de edad al mercado laboral, aunque sea con una retribución reducida o con un contrato temporal, es motivo suficiente para suprimir la prestación de alimentos. Por otra parte, los trabajos vacacionales o esporádicos no pueden ser causa de privar al hijo de su pensión, ni tampoco aquellos trabajos de fin de semana compatibles con los estudios.
  • No haberse dedicado a la búsqueda activa de trabajo una vez terminados los estudios es razón suficiente para extinguir la pensión. La falta de búsqueda activa de empleo se considera una clara falta de esfuerzo de acabar con la situación de la necesidad por parte de hijo.
  • Cuando el hijo mayor de edad contrae matrimonio, su derecho a percibir la pensión de alimentos queda extinguido, ya que se supone que el hijo que se casa y se independiza tiene la capacidad económica de hacerlo.

Es importante entender que sobre el cese de la obligación de pago de la pensión solo puede decidir un juez valorando las circunstancias concretas, por lo que sería imposible especificar en este artículo todos los supuestos en qué se considera que no existe la necesidad por parte de hijo. Cada caso será valorado por separado y teniendo en cuenta numerosos factores particulares. 

2.2 FALTA DE MEDIOS DEL PROGENITOR OBLIGADO AL PAGO

Otra razón por la que la pensión puede verse extinguida (o al menos disminuida) es el empeoramiento de la economía del progenitor obligado a su pago. El cambio en la situación económica del padre o madre obligado al pago es causa suficiente para que éste solicite al juzgado, a través de un procedimiento de modificación de medidas, que resuelva la reducción o la extinción de la pensión de alimentos. 

A diferencia de lo que ocurre respecto de la pensión de los hijos menores de edad, cuyos intereses prevalecen sobre los de sus padres y debe ser abonada la pensión aun cuando los recursos son escasos; en el caso de mayores de edad, la falta de medios del obligado al pago puede ser determinante. Cuando los hijos alcanzan la mayoría de edad, deja considerarse que el interés del hijo prevalece sobre el del padre. Por eso, cuando los ingresos del obligado se hubieran reducido hasta el punto de no poder satisfacer la pensión sin desatender sus propias necesidades, es muy probable que el juez decida extinguir la pensión. Las razones típicas que pueden llevar al progenitor obligado a solicitar la reducción del importe o la extinción de la pensión de alimentos a los hijos mayores de edad son:

  • pérdida de empleo,
  • reducción de jornada,
  • pérdida de categoría profesional,
  • pérdida de incentivos,
  • pérdida de salud -enfermedad- siempre que repercuta negativamente en la capacidad laboral,
  • pasar a la situación de pre jubilación o de jubilación.

En cualquier caso, será el juez, a la hora de decidir sobre la subsistencia o no de la pensión de alimentos, quien deberá analizar si la nueva situación laboral o personal en la que se encuentra el padre o madre que abona la pensión afecta negativamente a sus recursos económicos hasta el punto de poder constituir una causa para la extinción o reducción de la pensión. En el procedimientos donde se resuelva sobre la pensión, se tendrá en cuenta el principio de proporcionalidad, analizando el caudal de ingresos del padre o madre obligado y valorando las necesidades básicas del hijo.

Alternativa al pago de la pensión: el recibimiento en casa

La entrada en la mayoría de edad por parte de tu hijo lleva consigo un cambio significativo muy importante en la esfera legal – ya nadie tiene su custodia. Aunque en la mayoría de los casos los hijos están lejos de emanciparse, legalmente pueden hacer “lo que les da la gana”. Por este motivo, existe una alternativa al pago de la pensión de alimentos – el recibimiento en la propia casa del progenitor que, de otro modo, estaría obligado al pago de la pensión. Esta posibilidad consistiría en que el progenitor obligado al pago de la pensión, en lugar de abonar en efectivo el dinero destinado a pagar los alimentos, acoja al hijo en su propio domicilio, proporcionándole una vivienda y el sustento necesario. 

La elección de esta opción solo será posible cuando no contradiga la situación de convivencia determinada para el hijo por las normas aplicables o por alguna resolución judicial. Por lo tanto, no será posible sustituir la obligación de pago de alimentos por el recibimiento del hijo mayor de edad en casa del progenitor obligado en aquellos casos en los que se de alguna de las circunstancias siguientes:

  • existan intensos conflictos entre el progenitor obligado al pago y el hijo;
  • cuando, desde su infancia, el hijo hubiera convivido de manera casi permanente con el otro progenitor;
  • cuando, aun sin existir un conflicto abierto entre el progenitor obligado al pago y el hijo, no se dan las condiciones necesarias para una convivencia pacífica entre ambos.

Por último, hay que aclarar que las circunstancias mencionadas solo serán un impedimento para la sustitución de la pensión por el acogimiento en casa del progenitor obligado cuando el hijo no haya decidido otra cosa por sí mismo. Esto quiere decir que si ambos están de acuerdo, hijo y progenitor obligado al pago, la pensión de alimentos se podrá sustituir por el recibimiento en casa, aun cuando concurriesen las circunstancias anteriores.

2.3 DECIDE EL JUEZ: RESOLUCIÓN JUDICIAL decretando la extinción o reducción de la pensión

Ninguno de los progenitores puede libremente cambiar la pensión de alimentos. Por ello, del mismo modo que no es posible dejar de pagar cuando uno considera que ya no debe pagar más, tampoco lo es exigir más dinero con el argumento de que el hijo mayor "genera más gastos". Cualquier cambio en la pensión debe hacerse a través de vía judicial. Si el progenitor obligado al pago de la pensión entiende que existe razón para disminuirla o extinguirla, debe instar la modificación de medidas acordadas en el proceso anterior (normalmente en el proceso de divorcio). Por otra parte, cualquier solicitud de aumento de la pensión hay que dirigirla, de la misma manera, al juzgado.

Cualquier intento de disminuir o cesar el abono de pago que uno hace por decisión propia y sin contar con una resolución judicial que le ampare, es razón para instar contra el progenitor que deja de pagar un proceso de ejecución de la cantidad adeudada, tal y como explicamos en el apartado siguiente. Por último, cabe añadir que el impago por dos meses consecutivos (o cuatro meses no consecutivos) constituye un delito de abandono de familia y puede ser perseguido por la vía penal. 

3. ¿QUE HACER SI EL PROGENITOR OBLIGADO AL PAGO DEJA DE ABONAR LA PENSIÓN?

Llegados los dieciocho años se alcanza legalmente la edad adulta. A partir de ese momento uno puede votar, puede consumir alcohol, conducir e ir a donde le plazca sin necesidad de obtener consentimiento (al menos, legal). Quizá por ello socialmente se ha extendido la idea de que pasada la frontera de los dieciocho años uno es independiente y ya puede “ganarse la vida” por sí mismo. Y es precisamente esta creencia la que lleva a muchos progenitores a dejar de pagar la pensión de alimentos a la que venían obligados una vez que el hijo ha alcanzado la mayoría de edad. Veamos el caso:

- Padre (no custodio) -  El niño ya es mayor de edad, ya trabaja y ya gana para él… éste es el último mes que paso la pensión
- Madre: ¡Pero si sigue estudiando! Y con lo que gana los fines de semana solo tiene para sus gastos y no nos da el dinero
- Padre- Yo a su edad ya trabajaba de sol a sol ¿Qué lo voy a mantener toda la vida? si quiere más dinero que trabaje, que ya tiene edad

Y efectivamente el mes siguiente no ingresa la pensión, ni el siguiente, ni al otro… 

¿Qué se puede hacer ante esta situación?

Como hemos dicho, la obligación de alimentos no se extingue por el simple hecho de que el hijo cumpla la mayoría de edad y, por tanto, el progenitor que venía abonando la pensión mientras el hijo era menor tiene la obligación de seguir haciéndolo. Al menos, mientras no se dicte una resolución judicial que diga lo contrario.

Si el padre o madre obligado al pago deja de abonar la pensión o ingresa una cantidad menor, lo que debes hacer es solicitar la ejecución de la sentencia o resolución judicial en la que se reconocen los alimentos. Este procedimiento tiene como propósito forzar al cumplimiento de la sentencia, requiriendo al progenitor para que pague voluntariamente o, si no lo hace, embargando los bienes que puedan pagar la pensión de tu hijo.


¿Tu ex no te paga la pensión de vuestro hijo?


¿Cómo se solicita la ejecución?

Antes de solicitar la ejecución, ten en cuenta que, aunque las costas del proceso están a cargo del ejecutado - el que se niega a pagar- mientras no pague o no se liquide su patrimonio serás tú quien tendrá que hacerse cargo de los gastos que se vayan produciendo. Por eso, si sabes o sospechas que tu ex pareja no tiene nada con lo que pueda pagar la pensión, debes considerar si te compensa asumir los costes.

Para solicitar la ejecución de la sentencia de alimentos es obligatorio contar con un abogado y un procurador y presentar una demanda de ejecución ante el Juzgado que dictó la resolución en la que se reconocen los alimentos. Una vez presentada la demanda, el secretario judicial requerirá al padre/ madre obligado al pago de la pensión para que pague voluntariamente las cantidades debidas hasta ese momento advirtiéndole de que si no lo hace se procederá al embargo de sus bienes. En este momento, el progenitor obligado a pagar la pensión tendrá dos opciones:

a) Pagar voluntariamente, bien ingresando el dinero en la cuenta en la que debía abonar la pensión, bien consignando las cantidades debidas en el Juzgado, quien luego se encargará de ingresarlo en la cuenta que hayas facilitado.

b) No pagar voluntariamente, en cuyo caso el Juzgado procederá al embargo de los bienes que sean necesarios para pagar las cantidades no abonadas que se deban hasta ese momento.

Como es evidente, esto no soluciona definitivamente el problema, puesto que con la ejecución solo conseguiremos el pago de lo debido hasta ese momento, pero nada impide que vuelva a dejar de pagar los meses siguientes. Hasta el momento, no existe mejor solución legal y lo único que queda si el progenitor deja de pagar de nuevo es volver a instar la ejecución de la sentencia por las nuevas cantidades debidas.

Pero también puede ocurrir que el padre/madre obligado a pasar la pensión solicite una modificación de medidas destinada a que se extinga la pensión o se reduzca su importe. Si esto ocurre, será el juez el que deberá valorar si procede la extinción de la pensión o la reducción de su importe basándose en las circunstancias concretas que rodeen la vida del hijo. Como decíamos anteriormente, no se acordará la extinción de la pensión por el simple hecho de que el hijo haya superado la edad de dieciocho años, pero si será posible si se da alguna de las circunstancias que mencionábamos en el punto 2º de este artículo (independencia económica, falta de dedicación del hijo a los estudios….). De ser este el caso, para que se acuerde el mantenimiento de la pensión y no su extinción habrá que probar en el juicio la falta de dependencia económica del hijo: que sigue estudiando y no tiene recursos propios, que lo que gana en el trabajo de los fines de semana no es suficiente para su subsistencia, que la falta de empleo no se debe a su actitud despreocupada o falta de aplicación en el trabajo… En definitiva, se trata de probar que el hijo sigue teniendo necesidad y dependencia económica y que esa necesidad no se debe a su holgazanería o falta de voluntad, sino a que sigue completando su formación o a que le ha sido imposible encontrar un trabajo.

 
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