Móvil, redes sociales y otras pesadillas del padre moderno

Si el niño aún no ha llegado a la edad de los catorce años y sus padres están separados o divorciados ¿Quién es la persona que decide sobre si puede o no abrir una cuenta en las RRSS?

 
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El primer móvil 

La decisión sobre la compra del primer móvil a tu hijo es algo trascendental desde el punto de vista de tu vida como padre. Ya se han gastado ríos de tinta escribiendo discursos sobre cuando se puede (¿debe?) regalar un móvil a un menor. El tema ha sido razón de desgastes de unas cuantas mandíbulas y sobrecalentamiento de foros después de incontables discusiones. Pero al lado de las cuestiones educativas, ¿Cuál es la perspectiva del Derecho? ¿Qué consecuencias jurídicas puede tener esta decisión para tu familia? Son varios los aspectos legales que intervienen y que se ven implicados cuando decidimos facilitar a un menor de edad un móvil y, con ello, el acceso a todo el mundo de Internet: 

1. La cesión de datos del menor

Seguro que te estás preguntando ¿Qué tiene que ver el Derecho con el móvil de mi niño? Es una pregunta totalmente válida ya que a priori no parece que exista ninguna relación entre los dos, pues mientras no se use el teléfono como un arma no parece haber razón para vigilar quien lo usa. Es evidente que si se trata de un móvil "normal y corriente" con la simple función de hacer y recibir llamadas no hay ningún problema en que lo use cualquiera, pero no nos engañemos, cuando tu hijo venga a pedirte que le compres un móvil no va a querer ese cacharro inútil de la época del mismísimo Jesucristo. Te va a pedir un smartphone, la todopoderosa máquina que es totalmente imprescindible para hablar por Whatsapp con los amigos sobre …los deberes, ¿No?

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No vamos a abrir aquí un debate sobre moralidad y los valores educativos que transmitimos decidiendo regalar a un desorientado menor un teléfono móvil y con él, el acceso a todo el mundo en un click (o más bien un swipe). Lo que nos interesa desde el punto de vista legal es: cuando el niño al final coja su querido smartphone, ¿Qué uso va a hacer de él?

Tener la custodia de los hijos no da más derecho para elegir cómo y con quien se comparte los datos del menor

Sin duda ninguna, lo primero que va a hacer (a parte de ponerse al día con los deberes, por supuesto) será conectarse al wifi e inscribirse a alguna red social. Es completamente seguro asumirlo ya que todos los teléfonos que usan el sistema Android son completamente inútiles sin una cuenta de Google. Igual ocurre en caso de los iPhones y su ID y con la mayoría de los demás sistemas operativos y sus cuentas vinculadas. El siguiente paso seguro es la descarga de Whatsapp, probablemente también de Instagram (eventualmente Facebook si el niño nos salió rarito y le gustan tecnologías vintage) y unas cuantas Apps más. Todas estas redes sociales tienen en común la recogida y uso de datos personales de los usuarios. Y es justamente ahí dónde nos encontramos con un obstáculo que impone la legislación española – para que una empresa pueda usar los datos personales de cliente (usuario), es necesario su consentimiento y, en España, el límite de edad mínimo para dar este tipo de consentimiento está fijado en 14 años. Esto significa que no es legal el uso de redes sociales por menores de 14 años y está totalmente prohibido que registren sus datos sin el consentimiento de sus tutores legales. Por tanto, hasta esta edad los menores deben contar con el consentimiento de los padres para abrir cualquier cuenta en las redes sociales.

ACTUALIZACIÓN: Con la entrada en vigor del Reglamento General de Protección de Datos el pasado 25 de mayo de 2018 se establece la edad legal mínima para prestar el consentimiento al uso de datos personales en la UE a los 16 años.  El Reglamento permite que los Estados miembros rebajen esta edad hasta los 13 años, pero España aún no se ha pronunciado. 

2. Consentimiento de los padres

¿Es posible que la red social sepa si tu niño miente sobre su edad?

Teniendo en cuenta que la Ley de Protección de Datos establece la edad de 14 años como la edad mínima para abrir un perfil en una red social y que en España es obligatorio contar con un documento de identidad a partir de la misma edad, la solución resulta ser simple. La verificación de los usuarios a través de las copias de sus DNIs es un instrumento que usan los servicios online más cautelosos. Desafortunadamente la mayoría de las redes sociales no hacen esta comprobación y se limitan simplemente a obligar al usuario a confirmar que es mayor de 18 años, sin ninguna otra cautela. Otros portales, como por ej. los juego onlinesí exigen introducir el DNI para registrarse, tano para comprobar la mayoría de edad del usuario como para verificar si tiene antecedentes penales o aparece en un listado de adictos al juego.

Si el niño aún no ha llegado a la edad de los catorce años y sus padres están separados o divorciados ¿Quién es la persona que decide sobre si puede o no abrir una cuenta en las RRSS? Pues bien, como ya hemos explicado anteriormente, desde que el niño cumpla 14 años es él quien decide sobre en qué redes está presente y qué es lo que comparte. Hasta esta edad son los padres quienes son responsables por tomar esta decisión.

¿CUÁL DE LOS PADRES DECIDE?

Elegir qué información se comparte y cuándo es una decisión que está vinculada con la patria potestad. Esto significa que, en la mayoría de los casos (a excepción de los padres privados de la patria potestad), ambos padres están legitimados para tomar decisiones en este ámbito. Como explicábamos en nuestro en éste artículo, tener la custodia de los hijos no da más derecho a elegir cómo y con quien se comparte los datos del menor. La decisión pertenece a ambos progenitores por lo que es aconsejable que, aunque estos estén separados, se llegue a un acuerdo sobre el tema. Por otra parte, hay que apuntar que el consentimiento de ambos progenitores se entiende prestado cuando uno toma la decisión y el otro no se opone expresamente. Esto quiere decir que si uno de los padres da su visto bueno a la apertura o registro del hijo en la red social, mientras el otro progenitor no se oponga se considera que ambos están de acuerdo. A simple vista esto nos lleva a la conclusión de que se puede ignorar la opinión del otro progenitor por completo pues basta con que no se pronuncie (o no se entere) sobre que el niño tenga Twitter, Instagram o cualquier red social de moda. Este es el camino más rápido para solucionar el problema, sin embargo, hay que tener en cuenta que este tipo de atajos puede costarnos más de un disgusto futuro cuando el otro progenitor se entere de las decisiones que tomamos a sus espaldas. Por ello, siempre aconsejamos a nuestros clientes actuar de manera clara y, cuando es posible, buscar una lengua común con la expareja para ahorrarse problemas en el futuro. En caso de decisiones sobre los datos que aparecerán en Internet es primordial tener un acuerdo ANTES de que se publique cualquier contenido, ya que una vez publicado en Internet no hay marcha atrás.

¿Y si mi HIJO ya tiene un perfil en las RRSS y no di mi consentimiento?

Teniendo en cuenta la cantidad de los dispositivos que tienen acceso a las RRSS y el escaso control de su uso, es completamente probable que tu hijo ya tenga abierto uno o más perfiles en las redes. Si descubres que es el caso y no te parece correcto mantener la cuenta abierta hay varias maneras de actuar, dependiendo del caso particular:

  1. Hablar con el otro progenitor. Antes de nada, es bueno hablar con el otro progenitor y decidir cómo vais a actuar. Si ambos estáis de acuerdo y consideráis que hay que cerrar la cuenta la solución es algo más fácil, no obstante no es esencial que ambos estéis de acuerdo y basta con que uno de los dos no de su consentimiento. 
  2. Hablar con tu hijo. Cuando descubres que tu hijo o hija tienen un perfil indeseado lo más correcto es hablar con el niño y explicarle porque consideras que la cuenta debería desaparecer para luego desactivarla juntos.
  3. Denunciar el perfil. Cuando el caso es más duro y tu hijo está rebelde y se niega a cerrar su cuenta,  puedes denunciar su perfil en la red social. La mayoría de las grandes redes sociales tienen formularios para denunciar la existencia de los perfiles de menores de 14 años (Facebook, InstagramTwitter) que puedes rellenar.  Al poco tiempo de cumplimentar y enviar la denuncia el perfil debería verse bloqueado. 

3. Control parental del uso

Una vez que el hijo tiene un móvil con acceso a Internet y a las redes sociales ¿Se puede hacer algo para controlar el uso que hace de las nuevas tecnologías? Por suerte, la respuesta en un sí. 

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Los derechos (al honor, a la intimidad, a la propia imagen...) que asisten al menor deben ser respetados por los padres quienes tienen, además, la obligación de protegerlos frente a terceros. No olvidemos que los padres están legalmente obligados a velar por los hijos, su educación y deben procurarles una formación integral. Así, buscando el equilibrio entre las obligaciones que nos corresponden como padres, podemos emprender varias acciones para tener cierto control sobre la presencia virtual de nuestros hijos. Entre otras cosas, es legal:

  • Instalar sistemas de filtrado de contenidos - este tipo de programas (ej. Kaspersky SafeKids) procura inhabilitar la visualización de contenidos no aptos para los menores que, como sabemos, constituyen la mayoría del contenido en Internet. Desde punto de vista legal es igual de legítimo filtrar la información digital a la que tienen acceso nuestros hijos, tal y como lo haríamos en el mundo real al decidir, por ejemplo, qué peliculas pueden ver o si un comic es demasiado violento.

  • Usar sistemas de geolocalización - existen aplicaciones que, a través del uso de los datos de GPS del teléfono, indican en un momento dado la posición en un mapa o envían alertas a los padres. Este tipo de aplicaciones son más intrusivas en el ámbito de la intimidad por lo que se aconseja instalarlas previo conocimiento del menor, especialmente si es adolescente o pre-adolescente.

  • Revisar el  historial - como sabemos, los navegadores reúnen datos sobre nuestra actividad en la red y como usuarios podemos acceder a estos datos. En nuestra opinión, revisar el historial de navegación de los hijos es legal mientras se haga desde un perfil de usuario abierto y sin contraseña y sólo en los dispositivos compartidos con los padres (ordenadores, tablets), siendo un caso bastante dudoso la revisión del historial en el móvil del menor.

  • Acceso a perfiles en redes sociales - si el menor difunde públicamente su propia información en Internet es difícil argumentar que la revisión afecta a su intimidad ya que en el espacio público (y hablamos aquí tanto del espacio virtual, como el espacio real) no hay injerencia en la intimidad si la finalidad es legítima.
    En caso de las redes cerradas, no accesibles a través de un link a usuarios sin cuenta, los padres no deben poder acceder a la misma, a menos que el menor lo admita. Aunque parezca obvio, es mejor apuntar que hacerse pasar por otro menor para que el hijo comparta sus contenidos con nosotros es una violación de sus derechos y en ningún caso es legal.

Como podemos ver, las decisiones sobre el móvil, Internet, redes sociales… están en manos de los padres y por mucha regulación que exista, ésta nunca sustituirá una buena conversación con tu hijo, en la que puedes explicarle como hacer un uso responsable de las tecnologías.

En resumen

  • Ambos padres están legitimados para decidir sobre la cesión de los datos del menor, aunuqe no es necesario que ambos presten el consentimiento expresamente.
  • Al cumplir 14 años el menor puede disponer con sus datos por sí mismo.
  • Tanto la Constitución como las leyes garantizan a los menores los derechos a la intimidad y al secreto de las comunicaciones. Cualquier medio de control por parte de los padres debe emplearse sin afectar estos derechos.
 
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