La vivienda en el divorcio II: ¿Quién debe pagar los gastos?

¿Quién tiene que pagar la hipoteca y el IBI después del divorcio? ¿Y las cuotas de la Comunidad? Todo lo que necesitas saber sobre los gastos de la vivienda tras el divorcio

 
gastos de vivienda tras divorcio
 

Gastos de la vivienda

El divorcio no es nunca un proceso fácil. La pareja tiene que afrontar, además de la separación, la toma de un sinfín de decisiones sobre su futuro y el de sus hijos entre las que se encuentra qué hacer con la casa de la familia, como se repartirán los gastos tras el divorcio o quién va a pagar la hipoteca. Los gastos de la casa se siguen generando aunque los cónyuges hayan decidido cesar la vida en común, siguen llegando las facturas y cada mes hay que pagar las cuotas de la hipoteca. Por ello, tras el divorcio se plantea la duda: ¿Quién tiene que pagar los gastos de la casa?

Como regla general, depende del tipo de gasto de que se trate:

  • Los gastos derivados del uso de la vivienda, es decir, aquellos que se generan al vivir en ella, tales como los gastos de agua, luz o gas, deben ser abonados por el ex cónyuge que tenga atribuido el uso de la vivienda en el convenio regulador o en la sentencia de divorcio. 
  • Los gastos inherentes a la propiedad como el pago de impuestos que gravan la titularidad de la vivienda, corresponden al propietario de la misma, sea el cónyuge que tiene atribuido el uso, el otro cónyuge o un tercero. Si la vivienda es titularidad de ambos cónyuges, los gastos ligados directamente a la propiedad deben abonarlos ambos en función de su cuota.

Estas son las reglas generales que nos permitirán saber a quién corresponde asumir los gastos de la vivienda, pero existen algunas especialidades según el tipo de gasto de que se trate. A continuación analizamos los gastos más comunes:

1. SUMINISTROS (AGUA, LUZ, TELÉFONO, ETC.)

Los gastos de suministros como agua, luz, gas, teléfono o Internet, entre otros, deben ser abonados por el ex cónyuge que quede en el uso de la vivienda, es decir, aquel al que se le atribuyó en uso en el proceso de divorcio, que es quien se aprovecha de ellos. Cuando la vivienda se haya atribuido a los hijos y al ex cónyuge que ejerza la custodia, los gastos derivados de los suministros serán tenidos en cuenta por el juez a la hora de fijar la cuantía de la pensión de alimentos de los hijos. Por tanto, serán gastos incluidos en la pensión que tienen la consideración de ordinarios, sin que su importe se pueda exigir aparte al otro progenitor.

gastos de vivienda - suministros

Lo mismo ocurrirá con algunos impuestos municipales que gravan el uso de determinados bienes o servicios como la tasa municipal de basuras que, según la Ley Reguladora de las Haciendas Locales, debe abonar quienes “disfruten, utilicen o aprovechen el dominio público local en beneficio particular”.

2. CUOTAS DE LA HIPOTECA

Tras el divorcio, una de las cuestiones que más controversias genera es el pago de la hipoteca que grava la casa familiar, especialmente cuando la vivienda se ha atribuido a uno de los ex cónyuges y a los hijos en el proceso de divorcio: ¿Quién tiene que seguir pagando la hipoteca? ¿Debe pagarla el que tiene atribuido el uso de la vivienda? ¿Qué proporción tiene que pagar cada uno de los ex cónyuges? ¿Se paga a medidas? ¿Tiene que pagar cada uno una cantidad distinta en función de los ingresos?

Para dar respuesta a estas preguntas, lo primero que hay que tener en cuenta es a quién pertenece la vivienda:

A) LA VIVIENDA ES PROPIEDAD DE UNO DE LOS CÓNYUGES

Si la casa es propiedad de uno sólo de los ex cónyuges bien porque la compró antes de casarse, bien porque se casó en régimen de separación de bienes, la hipoteca estará suscrita a nombre del cónyuge titular, que será el único obligado al pago. Esto no supone ningún problema cuando la vivienda se ha adjudicado en el divorcio al cónyuge que es propietario, pero ¿Qué ocurre si la vivienda se adjudicó al otro cónyuge o a los hijos? ¿Tiene el cónyuge propietario obligación de soportar el uso y además debe seguir pagando la hipoteca?

Como ya comentábamos en el anterior artículo de esta serie "La vivienda familiar en el divorcio I: ¿Quién se queda en la casa?", cuando la atribución de la vivienda familiar se hace al ex cónyuge que no es titular de la misma o a los hijos menores, el ex cónyuge propietario tiene la obligación de soportar el uso hasta que termine el periodo por el que fue atribuida o hasta que los hijos alcancen la mayoría de edad. Esto significa que no podrá residir en la vivienda o hacer cualquier otro uso de ella, como por ejemplo alquilarla, pero no implica que deje de ser propietario. La vivienda seguirá siendo suya y, por tanto, suyas serán también las obligaciones que se deriven de la propiedad. Por ello, con independencia de quién tenga atribuido el uso de la vivienda, es el ex cónyuge propietario el que tiene que hacerse cargo del pago de la hipoteca, sin que sea posible reclamar ninguna cantidad al que tiene atribuido el uso.  

B) CUANDO LA VIVIENDA ES GANANCIAL

Si la vivienda familiar se hubiese adquirido mientras los cónyuges estaban casados en sociedad de  gananciales, el crédito hipotecario figurará a nombre de ambos cónyuges, siendo la hipoteca una deuda de la sociedad de gananciales. Esto significa que, durante la tramitación del divorcio y mientras no se liquide la sociedad de gananciales, es decir, mientras no se haga el reparto de los bienes, las cuotas de la hipoteca deben ser abonadas por ambos cónyuges por mitades (50%) pues ambos son titulares de la vivienda. En este sentido, es irrelevante que en el procedimiento de divorcio se haya atribuido la vivienda a uno solo de los cónyuges, la propiedad sigue siendo conjunta mientras no se liquide la sociedad de gananciales, y, por lo tanto, ambos deben hacer frente al pago de la hipoteca, salvo que hayan acordado otra cosa en el convenio regulador.

Excepcionalmente, cuando aún no se haya hecho la liquidación y adjudicación de los bienes gananciales y uno de los cónyuges tenga menos capacidad económica que el otro, el Juez podrá acordar que los gastos de hipoteca sean asumidos por uno solo de los cónyuges o, incluso, que la contribución de uno y otro sea diferente teniendo que pagar uno de ellos la mayor parte de la cuota. Como hemos dicho, esta situación es excepcional y solo puede durar hasta que se liquide la sociedad de gananciales y se repartan los bienes. Desde el momento en que se adjudique la vivienda en propiedad a uno de los ex cónyuges, será el titular de la misma el que deba pagar la cuota de la hipoteca, con independencia de quien tenga el derecho de uso.

gastos de vivienda

C) LA VIVIENDA ES PROPIEDAD DE AMBOS CÓNYUGES (NO GANANCIAL)

La última de las opciones es que la vivienda sea propiedad de ambos cónyuges, pero sin ser un bien ganancial. Esto ocurrirá, por ejemplo, cuando: 

  • los cónyuges compraron la vivienda antes de casarse
  • los cónyuges compraron la vivienda estando casados en separación de bienes
  • la vivienda fue adquirida con dinero privativo (por ejemplo, proveniente de una herencia)

¿Quién debe pagar la hipoteca en este caso? ¿Cómo se reparte el gasto?

Este último supuesto guarda relación con los dos anteriores, pero presenta una diferencia notable. Así, las cuotas hipotecarias deben ser asumidas igualmente por ambos ex cónyuges con independencia de quién tenga atribuido el uso, puesto que ambos son propietarios de la vivienda. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre cuando la vivienda es ganancial, en este caso, las aportaciones de cada uno de los ex cónyuges no siempre serán igualitarias. Cada uno de ellos deberá pagar una parte de la cuota hipotecaria proporcional a su participación en la propiedad, es decir al % de cuota que tenga sobre la propiedad de la vivienda. Así, si a uno de los cónyuges le corresponde un 60% de la propiedad  y al otro un 40%, las cuotas mensuales de hipoteca se pagarán por ambos en relación con en esos mismo porcentajes.

3. IMPUESTO DE BIENES INMUEBLES Y SEGURO DE HOGAR

El Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) es un tributo municipal que grava la propiedad de inmuebles. El sujeto pasivo obligado al pago del IBI es el titular de la vivienda. Por lo tanto, el IBI deberá ser abonado por quien sea propietario de la vivienda:

  • Si la vivienda pertenece a uno solo de los cónyuges, el cónyuge propietario es quien debe abonar el IBI, sea o no el que tiene atribuido el uso de la vivienda. En la práctica es habitual que la carta de requerimiento de pago llegue a la propia vivienda ocupada, junto con las demás facturas de agua, luz o teléfono, pero ello no quiere decir que deba ser abonado por el cónyuge que usa la vivienda, salvo que sea el titular.
  • Si la vivienda pertenece a ambos cónyuges, el gasto se repartirá entre ambos en proporción a su cuota de propiedad (normalmente por mitades). Si uno de ellos pagase más de lo que le corresponde, podrá reclamar al otro las cantidades pagadas de más.
  • Si la vivienda es alquilada es posible que en el contrato de alquiler se haya establecido el pago del IBI a cargo del arrendatario, en cuyo caso deberá pagarlo quien use la vivienda. Si no figura nada en el contrato de arrendamiento, lo pagará el dueño de la vivienda.

Estas mismas reglas se aplican al seguro de hogar de la vivienda. El seguro protege los intereses del propietario al cubrir los eventuales daños que pueda sufrir la vivienda. Por ello, será el propietario del inmueble el que deberá hacer frente a este gasto.

4. CUOTAS DE LA COMUNIDAD DE PROPIETARIOS

Los gastos ordinarios de la Comunidad que san fijos y periódicos, como la cuota mensual para gastos de la comunidad, deben ser abonados por el ex cónyuge que tiene atribuido el uso de la vivienda. Los demás gastos de Comunidad que sean extraordinarios, como las derramas por obras de reparación o conservación del edificio, debe pagarlas el propietario del inmueble:

Si la vivienda pertenece a uno de los cónyuges será el ex cónyuge que sea propietario el que deberá abonarlos, con independencia de quién tenga atribuido el uso de la vivienda.

Si la vivienda pertenece a ambos cónyuges el gasto se repartirá entre los dos en proporción a su participación en la propiedad, es decir, al porcentaje de cuota de propiedad que tengan sobre la vivienda. Así, si perteneciese a los dos por mitades (50%) cada uno de ellos tendría que pagar la mitad de esa derrama. Cabe decir que, si ambos son propietarios, la Comunidad puede exigirle el pago de la totalidad solo a uno de ellos, que tendrá la obligación de pagar, aunque luego podrá reclamar la cantidad que corresponda al otro.

gastos de vivienda, hipoteca

5. REPARACIONES U OBRAS EN LA VIVIENDA

Para conocer quién debe hacerse cargo de los gastos derivados de reparaciones en la vivienda hay que distinguir el tipo de reparación de que se trata:

  • Reparaciones necesarias o por desgaste ordinario. Las obras o reparaciones de la vivienda que tengan como finalidad reparar algún elemento de la misma que se haya desgastado o estropeado por el uso o el simple paso del tiempo, debe asumirlas el ex cónyuge que tenga atribuido el uso de la vivienda, puesto que su objetivo es conservar la vivienda en buenas condiciones para ser habitada. 
  • Gastos de mantenimiento. Del mismo modo, los gastos de mantenimiento de elementos de la vivienda como las calderas o los sistemas de calefacción tendrá que asumirlos aquel que tenga atribuido el uso de la casa.
  • Obras no necesarias o mejoras. Las obras no necesarias que tienen como finalidad simplemente mejorar o aumentar el valor de la vivienda deben ser costeadas por el propietario. 

 

Por último, hay que aclarar que estas son las normas generales que se aplican en defecto de pacto, pero nada impide que los cónyuges lleguen a un acuerdo distinto sobre la distribución de los gastos. Estos acuerdos solo tendrán validez entre los propios cónyuges y no afectarán a terceras personas ajenas al matrimonio.

 
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